En estas elecciones apuesten al ganador: gancho al uno. ¡Voten por mí!
Mi respuesta a la convocatoria de Diablo Rosso de reinventar la camiseta recordatorio panameña: una canción de amor al panameñísimo Bactris gasipaes. Requerimiento: las camisetas se deben vender humeantes en un platón de aluminio, a un cuara (o a peso las extra large).

Sonrisa Pixbae. Originally uploaded by Susana1186
Y les juro y les perjuro que cualquier similitud a cualquiera otra camiseta recordatorio de cualquier otra ciudad de cualquier otro país es producto de una mera e inocente coincidencia de esas que pasan a veces. ¿Cómo así plagio?
Reseña redactada en un iPod en Cerro Punta, a dos o tres semanas de haber visto la película en cuestión. A ver qué se hace.
En pocas palabras, fue todo lo que esperaba que fuera una película de horror de Diablo Cody, y mucho más. Juno estuvo divertida, pero era mucho una niña feliz en una película feliz con un final feliz; puro girl power buena onda. En cambio, Jennifer’s Body es girl power del tipo que emascula a mordiscos, y ese es el tipo más entretenido.
Puro amor desde el título, que sí es una referencia a la canción de Hole. Y en una hermosa simetría, la película cierra con Violet. Full disclosure, Live Through This fue el primer CD que me compré, y siempre he tenido un soft spot por Courtney Love, al menos antes de su paseo por rehab.
Comiquísima y rapidísima, con diálogos que parecen escritos por Groucho Marx. Estas adolescentes rambulean con un talento envidiable sobre guisantes congelados, armas compradas en Home Depot, maniquíes zombi robot, gelatina de limón, tampones, penes y tetas, y todo a mil por hora. Esta es una película para ver con close captioning y en cámara lenta, y varias veces.
Y finalmente, Amy Sedaris. Nada más que decir.

A cuatro días del cierre de las inscripciones, la Secretaría del Metro del Ministerio de la Presidencia del Gobierno Nacional de la República de Panamá ha presentado su logo para el concurso para el logo del metro. ¿Debo estar escandalizado o halagado que evidentemente se hayan inspirado en mi última ronda de propuestas para dicho logo? Aunque puede ser que las grandes mentes piensan igual y que la solución inevitable era utilizar Neutra Display Bold Alternate (naturalmente, con el tracking apretado que caracteriza todas las manifestaciones tipográficas de esta administración). J’accuse!

Anoche, mesmerizados por el canto de sirena de Quentin Tarantino, fuimos a ver Bastardos sin gloria (sic—que prefiero traducir fielmente como Basterdos sin gloria) en MultiAlbrook. Predeciblemente, me encantó, empezando por los créditos de entrada con sus tres (cuéntenlas, TRES) tipografías diferentes. La producción, impecable; los nazis, buenísimos; los judíos, mejorsísimos. Un consejo, verla antes de leer la crítica del New Yorker, que te echa todos los cuentos y te arruina el final; menos mal que la guardé para esta mañana. Otro consejo, practica tu alemán, francés, italiano y tennesseeeño para mejor apreciar las sutilezas de acento, tan importantes en la trama. Otro consejo, no se enamoren de ningún personaje (ejem, Eli Roth, ejem), porque *SPOILER ALERT* caen como moscas, algunos más rápido que Janet Leigh.
Pero suficiente con la película. Como siempre en los cines públicos, el verdadero espectáculo estaba en nuestro lado de la pantalla. La sala estaba sorprendentemente vacía para ser un viernes de quincena, y yo de sabihondito comenté que en esta noche lo que importaba era la calidad y no la cantidad. Cuán en lo cierto estaba.
Hacía tiempo que no deseaba tanto tener un cuaderno para tomar notas como anoche. Nuestros vecinos de la fila de atrás estaban verdaderamente inspirados, y seguramente se me están olvidando algunas de sus perlas de sabiduría, pero es mejor escribir estas cosas antes que se me olviden más. Ana, me ayudas?
- ¿En ese tiempo, en los cuarentas, ya tenían tecnología y pistolas sin pólvora?
- !Ah, Hitler era que se llamaba! !Hitler!
- Pérate, ¿cómo sabe cómo se llamaban ellos?
- ¿Él sabe que ella es ella? ¿Ella sabe que él sabe que ella es ella, o ella cree que él sabe que ella es ella? ¿Él no se había muerto?
- Pérate, los judíos esos son americanos o son judíos? ¿Cómo distinguen a los judíos de los americanos?
- Pérate, estos alemanes están en contra de los alemanes también?
- ¡La gente de ese tiempo sí era rara!
- ¡Wooo-hoooo! ¡Ta bien volao!
Capaz que me acuerdo de otros más adelante. Seguiremos informando.
Siguiente parada: Jennifer’s Body. Estamos en una onda bien gore de marca, evidentemente. Será que la Pe sufrirá una muerte cochambrosa en Los abrazos rotos?
Señores del jurado: todos sabemos que a Ana le tocaba diseñar siete logos, y esta es una posición que muchos envidiarían. Mas sin embargo, su propuesta no se inspiró en los siete días de la semana, ni en los siete pecados capitales, ni en los siete enanitos. Personalmente, preferimos leer en esta oportunidad desaprovechada una bandera blanca a medio izar, por lo que, energizados tras nuestra sabática de fin de semana y aprovechando que probablemente está ordenando meticulosamente los cables debajo de su escritorio, contracontracontracontracontracontracontracontraatacamos con nuestro coup de grâce.

Ocho logos. Cuéntenlos, OCHO. En el orden usual: una eme en Times New Roman con vírgula en forma de ese acostada que hace referencia a la geografía de nuestro istmo; una abreviación tipo RBD o MDO para capturar la atención de las nuevas generaciones; una que publico sólo porque estoy seguro que alguien está conceptualizando algo parecido—pero en serio; globos rellenos de hot air; tres en Neutraface (una tipografía que he adorado desde que la vi en el remake de House of Wax), todos en homenaje a los símbolos patrios—una para amantes del vil metal, una para damas guadalupanas y clubes de jardinería, una para aficionados de la cetrería extrema; y finalmente un sample Warholesco en honor a nuestra Banana Republic.
Estoy agotado. ¿Hacemos una vaca para pagar los foamcores y nos repartimos los cinco mil palos mitai-mita?
Como ya saben, anoche fui a ver District 9. Pura felicidad. Esta tarde, después de ver Jim Henson’s Labyrinth por primera vez desde que estaba en cuarto grado (y de quedar impresionado por los dientes de David Bowie) mi siquiatra puso [•REC] en el de-uve-dé. Yo pensaba que era uno de esos clones de The Ring, pero resulta que era española. Una película de miedo española. Inmediatamente tuve un flashback a El espinazo del diablo, así que me preparé para lo peor. Pero, chuleta, qué equivocado estaba. Qué peliculón más chévere.
Casualmente, al igual que District 9, es bien cinéma vérité enrazado con cine gore. Igualmente, expone de forma cruda aunque breve los placeres de la xenofobia (hablando de chinos japoneses… ¡quién iba a imaginar que nuestra miss Panamá estaba haciendo una referencia culturosa al cine europeo!). Sin embargo, en esta película no hay deus ex machinas. No señor.
Larga y serena, tú la ves todo tranquilo, hasta riéndote a veces hasta que todo se empieza a ir a la ñex, y cuando acuerdas estás en el borde del asiento, todo sudado, gritando como una niña. Habla la voz de la experiencia. Cuando acuerdas estás en territorio 28 Days Later y Blair Witch Project (y digo esto como un cumplido) con salpicones de Closer y de Rubber Johnny. En pocas palabras, altísimamente recomendada.
Y dicen los youtubs que hay una segunda parte. Definitivamente nuestro horizonte cinematográfico pinta muy productivo para estos meses. Seguiremos informando.
J’Accuse! Un Eje del mal conspira y actúa en contra de mi participación en este aguerrido duelo de branding, atentando contra la misma esencia de mi creatividad moral. Debí sospechar algo cuando la mismísima Ana me invitó al cine anoche, pero como soy bueno, ingenuote y facilón (y fiel creyente en el Paisano mío, panameño, tú siempre respondes sí) fui e invertí dos o tres valiosas horas de trabajo en District 9 (y cero quejas a ese respecto: un mockumentary que denuncia sutilmente nuestra xenofobia usando gore de lo más intenso; una fábula de venganza nerd y redención de las debilidades humanas con dos o tres deus ex machinas ambientada en una ciudad chocolate y polvorosa; una velada revelación de la verdadera naturaleza de la ONU; un recordatorio de los peligros de casarse con la hija de tu jefe y de tratar con nigerianos. Pero esa es otra historia). Finalmente llego a mi Estudio de diseño de imagen corporativa y de una vez termino mi contracontracontracontracontracontraataque, y cuando estoy a medio redactar de mi post se cae WordPress, que evidentemente está en contubernio con mis poderosos enemigos. Pero al final el pueblo ha elegido, si Dios conmigo quién contra mí, estos colores no corren, et cetera. Procedamos.
En nuestro episodio anterior, Ana recorrió el globo en busca de inspiración y concluyó (naturalmente) que la vida es como una caja de chocolates. Naturalmente, su propuesta ha sido muy aclamada por el público, pero mis encuestas son de carne y hueso. J’Accuse!

En el mi característico interés por la tansparencia, hago constar en actas que la leyenda está en Comic Sans MS magenta como venia al gusto popular. #followmeplz. Si mi contrincante usa tales estratagemas, ¿por qué he de hacerme el santo?
Este soy yo quitándome los guantes, y hablando con mis contactos en el bajo mundo del SPAM de venta de ringtones.
En caso que no se hayan enterado, Ana y yo estamos enfrascados en un candente debate abierto sobre la dirección gráfica que más conviene a nuestro futuro Metro, con contribuciones de parte y parte que se emiten religiosamente cada doce horas. La más reciente estocada de mi contrincante (el contracontracontraataque, para los que van llevando la cuenta) consistió en una celebración del segundo pasatiempo nacional, muy relacionado con el primer pasatiempo nacional (y no estamos hablando del futbol). Particularmente exitosa es la segunda alternativa, que hace referencia al escudo de nuestro ferrocarril transístmico (ancestro directo de la futura adición a nuestro sistema de transporte público) y que descansa, al igual que nuestro escudo nacional, sobre un fértil campo verde.
Pero a lo que nos atañe: mi contracontracontracontraataque consite no de dos sino de cuatro (cuéntenlas: CUA-TRO) propuestas, de donde seguro sale la ganadora. Esos cinco mil palos ya tienen nombre y apellido, jóvenes. Ni se molesten en participar.

Los dos de arriba salen de las notas tomadas durante una reunión con Ana esta mañana (para discutir algo completamente diferente). La tercera me parece muy apropiada si la ruta del metro llega a pasar cerca de Cerro Viento. Y la cuarta, dibujada de memoria, es producto de una atinada sugerencia de mi siquiatra de cabecera (y cuando tu siquiatra te sugiere algo, más vale que hagas caso).
He aquí mi otra mejilla. Venga ese contracontracontracontracontraataque, pues.
Escasas doce horas después de mi primer logo para el Metro de Panamá, Ana contraatacó con su propuesta, muy bola de beis patrocinada en tándem por Coca-Cola y por Pepsi (pero inexplicablemente libre de Museo —y de Interstate).
Naturalmente, me toca contracontraatacar, y lo hago no con una sino con dos (cuéntenlas: DOS) propuestas más.

Propuesta uno. Hecha con un poco de honestidad, debo confesar. Una eme minúscula arropada con una mantita en forma de ese acostada.

Propuesta dos. Preparada luego de un cuidadoso análisis de la imagen corporativa gubernonacional. Esta señalética está diseñada para ser impresa exclusivamente en la parte de atrás de hojas tamaño carta recicladas, y pegada a las paredes con tape transparente (por las cuatro esquinas).
Entonces, Ana, qué me dices? Espero tu contracontracontraataque. Y si alguien quiere jugar con nosotros, namás avísenos. Ayúdenos a ahorrarle al MOP una costosa consultoría.
La Secretaría del Metro de Panamá ha abierto a concurso el diseño del logo de su homónimo proyecto punta de lanza. Lástima, porque me encanta el pictograma de arriba, que es como tratar que un AHORA LE TOCA AL PUEBLO se parezca al branding de Adobe CS3 pero con cero tipografía.
(Aunque en mi malsana imaginación de referencias culturosas quiero ver en estas mayúsculas cerradas en sans serif genérico un guiño a ACTIVE RESITANCE TO PROPAGANDA, mas sin embargo esa es otra historia.)
Pero a lo que vamos. Después de una intensa sesión de lluvia de ideas de cuatro segundos con Ana, me adelanto y le robo el manda’o y presento al mundo una propuesta titulada Panamá Metro, cortesía de RPC DEPORTES.
Aprovecho para presentar también una propuesta para el concurso de diseño de logo para mí.















